Entrevista con Manuel Gallego Jorreto

12 Dic Entrevista con Manuel Gallego Jorreto

Preguntan: Juan Pinto Tasende  (J.P.) y Gerardo Pereira-Menaut  (G.P.-M.) preguntan na Revista Kardo


J.P. ¿Cuál es el papel que ha de tener la Sociedad en la ordenación del Territorio?

El papel fundamental es el participativo, ya que ella es la protagonista. El territorio ordenado es su territorio. Las decisiones sobre él le afectan directamente, por tanto se le supone interesada en ellas. Debe por tanto participar en la definición de los objetivos, haciéndose oír, así como colaborando, ya sea  apoyando o cuestionando la toma de decisiones. Esto en cuanto a la redacción de un planeamiento; posteriormente debe velar por su cumplimiento correcto. Una sociedad democrática debe articular los mecanismos para que esto ocurra. Creo que la creación y desarrollo de nuevos mecanismos de participación será uno de los argumentos básicos de la transformación de los Documentos de Ordenación Territorial para hacerlos más flexibles y abiertos.

J.P. ¿Es posible y necesario educar a la sociedad en una cultura de “respeto al Territorio frente al interés económico en juego”? ¿Fomentar otros valores?

Sí es posible y es necesario. No solo en relación con la ordenación del territorio, sino simplemente para ser ciudadano. Son temas complejos que requieren un conocimiento de la realidad y unos análisis críticos y ponderados, pero siempre a través del desarrollo de la racionalidad y la sensibilidad. Naturalmente se supone que todos aceptamos que el bien común priva sobre los intereses individuales.

 J.P. ¿Quién debe decidir cómo se ordena el Territorio? ¿Los políticos? ¿La sociedad civil? ¿los técnicos: arquitectos, urbanistas, juristas, ingenieros….? ¿Qué papel han de tener los políticos?

Se ordena el espacio físico, el territorio para hacer mejor la vida de sus habitantes. Hacer un lugar de vida, y una sociedad en lo posible mas estructurada y articulada, que permita un desarrollo del individuo más pleno, aparte naturalmente de un uso del suelo más racional y productivo.Resumiendo, dentro de la generalidad en que hablamos: que la gente viva mejor, que sea más feliz. Sabemos que cualquier acción sectorial influye en el territorio, le afecta. Por tanto, se puede decir que quien toma las decisiones es quien ordena o desordena el territorio. Teóricamente ordenar el territorio consiste en articular unos medios para conseguir unos fines, por tanto parece que son los técnicos o expertos los que formulan los medios y los políticos los que definen los fines. Los técnicos serán los encargados de conocer la realidad sobre la que se actúa en toda su complejidad por eso suelen participar: urbanistas, arquitectos, juristas, sociólogos, economistas, biólogos, geógrafos, historiadores etc, etc y propondrán estrategias y mecanismos. Los políticos deciden y legislan. Pero sabemos las complejas relaciones que existen entre fines y medios, que estos no son neutrales y que además interactúan unos sobre otros. Muchas veces la información ilumina facetas nuevas y por tanto aporta correcciones a decisiones previas, por ello los equipos de trabajo tienen que estar en estrecha relación con la toma de decisiones en un proceso constante de ajuste.

J.P. ¿Debería de existir un “cuarto poder” que opine independiente y críticamente sobre como se ha de actuar en el territorio?

No creo que deba existir como elemento nuevo, porque en cierto modo ya existe, más o menos desarrollado según la sociedad. Me refiero al ciudadano, que no tenemos que contemplarlo solo como algo pasivo o solamente a nivel individual. Se organiza en asociaciones, plataformas, clubes de debates, observatorios etc, es decir buscando los mecanismos más idóneos que le permitan hacer llegar su voz. Si entendemos por esto el cuarto poder entonces sí, y creo que es importante porque se transforma en un nuevo cauce participativo y además cumple una función formativa y de dinamización social.

J.P. ¿Qué opinión te merece la Normativa que “ordena” el Territorio? ¿Es eficaz? ¿Es necesaria? ¿Es actual? ¿Cómo entiende que debería ser?

 Es difícil dar una opinión breve, como es el caso a una pregunta tan amplia y tan general. Opino que los conceptos básicos de la legislación sobre la ordenación del territorio y las decisiones fundamentales territorializadas deberían hacerse con carácter constitucional, como formando parte de las constitución autonómica, de su estatuto autonómico y si se me permite y al margen de que pueda parecer una ironía, diré que en principio parece fácil ya que todos las partidos políticos desean el bien para Galicia. Resulta inadmisible que cada gobierno cambie la legislación y parte de los criterios. Esta opinión es independiente de la valoración que se haga sobre los cambios. Respondiendo a alguna de las preguntas diré que lo que tenemos no es suficientemente eficaz, basta ver los resultados, y sabemos que en parte es debido al desajuste que existe entre lo legislado y la posibilidad de su aplicación. Es necesario así mismo que no existan contradicciones entre las decisiones económicas y las de ordenación física del espacio; en caso de conflicto sabemos quien lleva las de perder. Seria además deseable simplificar la normativa en los temas cuando se habla de protecciones que deberán redactarse sin ningún tipo de ambigüedad. Esta necesaria claridad en los textos lleva en paralelo la exigencia de la precisión gráfica, por lo que  los planeamientos, sus normativas, deben territorializarse con precisión y sensibilidad. De manera general puede decirse que gran parte de los cambios de las sucesivas reformas legales son variaciones sobre los mismos temas sin introducir elementos nuevos acordes con la nueva realidad de Galicia. No quiero caer en la tentación, que sería irresponsable, de dar soluciones ya que soy consciente de la complejidad que conlleva, pero sí quiero señalar algún tema concreto. Con independencia de que creo que todo el planeamiento debe de ser más flexible y ágil para que se acomode al proceso de cambio acelerado en que vivimos, es necesario disponer con carácter vinculante de un planeamiento a nivel general de toda Galicia de directrices que fijen las líneas maestras y lasdecisiones fundamentales. Naturalmente será vinculante para todas las acciones y decisiones sectoriales de la autonomía. Insisto en decir que considero muy importante que el planeamiento se estructure para que territorialice a diferentes escalas sus contenidos. Ello supone una nueva valoración de lo local y de lo singular. Por ello creo que es necesario prestar mayor atención al suelo no urbanizable y a los catálogos de elementos singulares, culturales y naturales, como estructura potencial de referencias sobre la que se construya la Galicia del futuro. Este criterio es válido para estructurar tanto el nuevo suelo urbano como el rural. Se trata de dar respuestas a esta nueva forma de entender el territorio en su globalidad, como soporte de esta nueva realidad urbana que es Galicia y que hoy esta formada fundamentalmente por un suelo rural en regresión y abandono y un suelo urbano complejo “difuso” que invade zonas de todo el territorio.

J.P. ¿Qué es el urbanismo? ¿A quién compete esta disciplina? La cuestión urbano-rural, ciudad-campo, ¿Ha cambiado en las ultimas décadas? ¿Tenemos una visión desfasada del territorio? ¿Estamos ante una nueva realidad territorial que no hemos asumido todavía?

El Urbanismo es el nombre genérico de la actividad que ordena la ciudad, el espacio y el territorio urbano. El control compete a los regidores municipales, algo ya hemos hablado al hacerlo sobre el planeamiento en general. A través de los textos legales se regulan las competencias para la redacción y aprobación de los diferentes documentos urbanísticos. El planeamiento urbano tanto en su gran escala como en la más reducida del proyecto y diseño urbano necesita de todos los expertos que sepan  analizar su compleja realidad, la del presente, la histórica y sobre todo la de su proceso de cambio. Es evidente que los aspectos sociales, económicos y jurídicos centran normalmente la atención de forma prioritaria, relegando a un segundo plano la realidad física, que es la consecuencia final de las fuerzas que actúan. Se olvida con frecuencia que el espacio que se va construyendo es el marco donde se desarrolla la vida de los ciudadanos y que ese espacio se va relacionando estrechamente con esos ciudadanos, dando forma a su espacio existencial, como lo denominan algunos autores. De la riqueza, complejidad de significados y así como de su armonía depende la calidad del espacio público de la ciudad y de él la calidad de vida de sus habitantes. En este extremo el arquitecto urbanista es el técnico que ha dedicado tiempo a su estudio. Sorprende la incultura que rodea a este tema. La transformación de la ciudad en los últimos 50 años ha sido muy grande no solo por el fenómeno del crecimiento urbano que se ha incrementado sino por todos los cambios económicos, sociales y culturales que nos han conducido a través de la postmodernidad a la situación actual. Ya en los años 70 del siglo pasado Lefebvre nos hablaba del fenómeno de implosión y explosión de la ciudad y de cómo adquiere su nueva realidad diluyéndose y extendiéndose en el espacio. Y ya entonces denunciaba que en vez de ciudad era más correcto hablar de lo urbano y de modos de vida urbanos. Esto se decía hace más de medio siglo y aun no había llegado la revolución informática ni todos los fenómenos de la globalización. Es evidente que todo ha cambiado, Galicia también. También podemos decir lo mismo del medio rural, a pesar de su capacidad de acomodación y resistencia ante los cambios económicos y socio–culturales, como se ha demostrado históricamente. Hay autores que sostienen que el campesinado como estructura social y cultural está en trance de desparecer, siendo sustituida la economía agrícola campesina por una industria agraria donde los modos de vida y culturales son cada vez mas parecidos a los urbanos. El territorio recoge las huellas que el hombre va dejando en él en los distintos periodos históricos. Hoy el proceso se ha acelerado. Se dice que el tiempo y el espacio tienen una dimensión nueva. El reto es conseguir en esta nueva realidad que los ciudadanos,  habitantes de un territorio, sean los protagonistas de su espacio de vida. La ciudad ya no es un mundo que se enfrenta a lo rural. Hoy hay que entenderlos en su totalidad, estrechamente articulados conformando un espacio de modos de vida de una nueva urbanidad. Con independencia de que existan unos espacios de más densidad urbana que otros. Tendremos una nueva forma de habitar Galicia y para ello deberemos ser capaces de construir una nueva forma de localidad. Que será la expresión de una nueva forma de entender y ver el mundo próximo, inmediato, donde se hace la vida. Conseguir que el ciudadano sea el protagonista. Por el contrario el carácter homogeneizante de la cultura global dominante cada vez va destruyendo y suplantando lo local. No se trata de mantener los localismos pasados que ya no tienen significado vital. Se trata de ser capaces de construir un nuevo localismo que no sea irracionalmente destructivo sino creativo. La sociedad que yo pienso debe ser mas comprometida con lo suyo y tener una mayor cultura ciudadana y urbana, tanto en sus dirigentes como en sus ciudadanos.

 J.P. ¿Qué singularidades destacarías del territorio gallego?

La complejidad. Por la superposición de huellas culturales, por la morfología física del territorio y por la convivencia histórica de las distintas culturas. Unido a ello destacaría la importancia de la escala pequeña, del fraccionamiento. De la importancia de la acción individual. Todo ha propiciado que a lo largo de la historia se estableciera una rica y compleja red de espacios de vida, de lugares. Por eso me atrevería a hablar de la existencia de una cultura del lugar muy desarrollada. Y prestaría especial atención a algo que siendo yo gallego me parece singular que es la mirada con que lo ve y lo vive el hombre gallego. Es decir: su importancia cultural y existencial.

 G.P.-M. Si partimos de que Territorio, Paisaje y Arquitectura son caras especificas de la misma realidad, ¿qué diagnóstico general haces de Galicia?

La pregunta es muy amplia y al afirmar que son causas específicas de la misma realidad, nos sitúa en un plano muy general y la contestación puede conducir a una excesiva simplificación. Para no eludir la respuesta y refiriéndome solamente a lo que hace y puede hacer el hombre hoy, diré que hay una falta de racionalidad, de rigor y de claridad de objetivos, y esto en un país con una ciudadanía que aparenta bastante indiferencia ante los temas culturales y colectivos, y por tanto con poco compromiso con lo suyo. La relación del paisaje con el territorio, con su construcción, es evidente. En cuanto a la arquitectura, aun cuando es obvio que también es una construcción más del espacio del hombre, por sus componentes especificas creo que no la deberíamos incluir en el mismo plano.

G.P-M. Se puede hacer buena y mala Arquitectura ¿A qué debe responder la buena Arquitectura? 

 En la arquitectura debemos distinguir dos aspectos que no tienen por qué darse juntos. Uno es su componente social, como una necesidad de la colectividad de construir espacios para resolver sus carencias, como  pueden ser los espacios creados para sus instituciones, que serían los espacios de consenso. O bien sus espacios residenciales, es decir la vivienda como necesidad y problema social. Pero otro aspecto es el del autor, que impulsado por esa necesidad de la que hablo, transforma el hecho de construir en una respuesta personal. Aparece la creatividad del hombre que hace de este hecho una poética personal, lo que no ocurre siempre, ya que confluyen en ello muchas circunstancias. Cuando esto ocurre, entonces el creador en cada obra que hace explica cómo entiende el mundo, y así puede surgir lo que podríamos llamar una obra de arte. La buena arquitectura debe resolver una necesidad de forma eficaz, pero esto no es suficiente; debe además aportar una visión nueva y poética del mundo. Naturalmente es mi opinión personal. El tema se enturbia y a la vez se puede enriquecer con la variopinta suerte de influencias que constituyen lo que conforman las convenciones culturales, que constantemente envuelven y condicionan al creador, y que hoy en el mundo del consumo cultural se hacen tan presentes. El negocio de la construcción y el mundo inmobiliario es otro tema aunque muchas veces aparezcan unidos. Se da uno cuenta de la generalidad de la pregunta cuando la trasladamos a otra actividad, por ejemplo: ¿cuándo una obra de literatura es buena literatura?. Necesitamos concretar. Referida a un caso concreto sí se puede analizar.

G.P.-M. ¿Cómo quisieras ver a Galicia en el futuro en cuanto a ordenación territorial (poblamiento), Arquitectura y Paisaje? Al peso de la Naturaleza, la Historia y la Idiosincrasia, ¿qué le contraponemos o qué le añadimos?

Se me pide un deseo, no una opinión. Las ideas sobre la naturaleza, la visión de la Historia e incluso la idiosincrasia cambian. Desearía que la Galicia del futuro, que será distinta, sea capaz de construirse sin olvidarse de su naturaleza ni de su historia, y que construya su nueva idiosincrasia sin que sus habitantes se sientan extranjeros. Es decir sin perder ni destruir su complejidad y sus referencias para que el nuevo modo de vivir sea en un espacio rico y lleno de significados, y no monótonamente homogéneo. Desearía un compromiso más intenso de sus habitantes con ella y por tanto que la conozcan mejor, la sientan como algo propio y actúen en consecuencia. Desearía que se evitasen destrucciones inútiles para lo que debería desarrollarse más el espíritu crítico y la capacidad de racionalizar los temas sin perder el sentimiento profundo hacia lo que se quiere.

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